Hace casi un mes nació Audrey Clark, una pequeña que llegó a una familia de Michigan, en Estados Unidos, y de quien sus padres celebraron con especial alegría su nacimiento debido a que en la familia paterna sólo han nacido varones durante los últimos 138 años.
Carolyn y Andrew Clark se convirtieron en padres de la pequeña el pasado 17 de marzo y su llegada significó un suceso inesperado. Es que el padre, el abuelo, el bisabuelo y el tatarabuelo, así como, el padre y el abuelo del tatarabuelo de Andrew, sólo tuvieron hijos varones desde 1885.
En una entrevista con “Good Morning America”, Carolyn comentó que, al inicio de su noviazgo con Andrew, hace más de 10 años, no le creía lo que él contaba sobre su historia familiar, según informó RT.
“Le pedí a sus padres que confirmaran esa información y dijeron: ‘Oh, sí, no, no hemos tenido una chica en nuestra línea directa’. Ha tenido tíos y primos que han tenido niñas, pero en su linaje no ha habido una niña”, mencionó Carolyn.
La respuesta de los expertos
Kelli Burroughs, directora del departamento de obstetricia y ginecología del Hospital Memorial Hermann Sugar Land de Texas, explicó en diálogo con Insider que la historia era “increíble”.
“Simplemente nos lleva a hacer más preguntas”, aseguró la doctora.
Burroughs afirma desde su conocimiento que no hay forma natural de controlar si un feto es de género masculino o femenino, dado que la probabilidad de que un hombre produzca espermatozoides con cromosomas X o Y es del 50%.
La única opción para no cortar con esa seguidilla de hijos del mismo sexo sería hacer la fertilización “in vitro”, y luego realizar una selección del óvulo fecundado con el sexo que desea transferir.
Sin embargo, la especialista sostiene que esta historia de Carolyn y Andrew demuestra que puede haber algo más que el azar y en las probabilidades en la selección de esperma.
La experta subraya, además, que debe de haber alguna explicación médica detrás de este fenómeno y que se trata de algo más que una simple coincidencia.
“Tendría que haber una explicación genética”, insiste Burroughs, quien considera es, “desde una perspectiva médica, muy interesante”.
Por otra parte, la médica cree que, estudiar casos como el de la familia Clark podría ayudar a las familias con una preferencia sexual en su descendencia.
“Tal vez haya algo en esta familia que podría ayudar a otros en el futuro”, indica y reconoce que le gustaría estudiarlos. “Siempre hay espacio para que aprendamos, y siento que esta familia abre esa puerta”, aseguró.