Argentina es uno de los países más ricos en cultura, gastronomía y destinos turísticos, incluso algunos más conocidos que otros.
Uno de los lugares menos conocidos pero lleno de valor histórico es la Estatua de la Libertad, que al igual que la conocida mundialmente, fue diseñada por el escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi. Sin embargo, la de Buenos Aires es pionera.
Inaugurada 11 años (1875) antes que su contraparte estadounidense, la Estatua de la Libertad porteña se ubica a metros del ingreso al famoso Barrio Chino de la Ciudad de Buenos Aires.
De acuerdo al Archivo General de la Nación (AGN), la estatua porteña fue adquirida por la Municipalidad de Buenos Aires y a diferencia de la majestuosa Estatua de la Libertad en Estados Unidos, que ronda los 93 metros de altura, esta versión porteña tiene solo 3 metros.
Está hecha de hierro fundido y en sus inicios fue pintada de color bronce, pero con el paso de los años y la exposición al sol, la pintura se oxidó y la estatua adquirió ese característico tono verde que la distingue.
Ubicada en la esquina de la calle La Pampa y la Avenida Virrey Vértiz, la estatua parece estar escondida entre los árboles. Es necesario acercarse a unos 10 metros para poder apreciarla en toda su magnitud.
La obra representa a una mujer en marcha, con la mano derecha en alto, portando una antorcha que simboliza “La luz de la libertad por el mundo”.
A su vez en el brazo izquierdo lleva grabada la declaración de la Independencia, y a sus pies se encuentra una cadena rota que representa la ruptura con la tiranía europea.