Opinión
Cruje en todas las esquinas el gobierno de los validos
Cristina cree posible estar parada en ambos lados del mostrador:el de los que le echan nafta al fuego y el de los que intentan controlar el incendio
Cristina cree posible estar parada en ambos lados del mostrador:el de los que le echan nafta al fuego y el de los que intentan controlar el incendio
Especular con conveniencias partidarias para digitar la aplicación o no de un sistema de votación habla muy mal de la dirigencia gestora de esa iniciativa y termina deslegitimando a los políticos responsables del rumbo de nuestro país.
Frente a la crisis por la falta de neumáticos, hay un Gobierno que se muestra tan impotente para controlar la inflación como para desactivar un conflicto gremial.
La reconciliación de Balbín y Perón en 1972 los transformó de enemigos en amigos, pero a partir de 2003, con los Kirchner, renace el odio anterior.
Resulta difícil tomarse en serio al proyecto en sí mismo, una muestra acabada del grotesco nacional, que fue del extremo de proponer un organismo de 25 miembros –con un representante por provincia, disparate de una ajuricidad extrema– a otro de 15,
Después de tantas operaciones berretas para frenar el juicio a Cristina, los alegatos finales expusieron la filosofía política con la que se busca impunidad.
En el marco de la causa de Vialidad, hubo expresiones desacomodadas, y en algunos casos amenazantes, hacia los fiscales que llevaron la investigación y acusaron y pidieron condenas.
De Marchi sorprendió con su propio proyecto de reforma, aunque ya había anticipado que no estaba de acuerdo con un tratamiento rápido de la iniciativa oficial. Estiman que será difícil que en los próximos días pueda ser tratada en el recinto de sesiones la propuesta que impulsa el Poder Ejecutivo.
Atrás quedaron las invocaciones místicas y las insinuaciones reflexivas sobre la conveniencia de un diálogo político que encauce los conflictos exacerbados. La convicción restauradora del consenso dejó paso a una ofensiva donde queda expuesto el hueso del pensamiento oficialista, donde entre otras cosas se vincula sin pruebas el accionar judicial que investiga a Cristina Fernández con el intento de asesinado del que fue víctima.
La clara raíz del totalitarismo subyace en todas y en cada una de las partes de un discurso que se disfraza de pacificador pero apela a un amor. que se expresa con imposiciones.
Primero fue la culpabilización del otro, luego la santificación de sí misma. Ahora busca el acuerdo siempre que los otros admitan su culpa y que ella es una santa.
La doctora Kemelmajer dijo que “cuando un gobernador envía un juez a la Corte debe preguntarse qué necesita la Corte y no el gobierno de turno”. Una fuerte crítica que le puede caber tanto a la actual gestión como a anteriores, incluso de otros signos políticos.
Hacer justicia por parte de los jueces y fiscales, es la última instancia que tiene la República para garantizar la armonía social y la convivencia civilizada.
Si se reeligiera a Bolsonaro en Brasil y la oposición ganara en Argentina, el giro a la izquierda en América Latina se vería muy diluido.
Un pleno del Frente de Todos rezó ayer en Luján. Las oraciones en voz alta fueron por Cristina Kirchner. Las plegarias en silencio, por el éxito del experimento Massa.
La reforma de la Corte pretendida por el oficialismo apunta al único rincón del Estado donde el peronismo tiene aún influencia. Los argumentos de unos y otros son razonables, pero también suenan contradictorios con las posiciones que los mismos actores sostenían hace cinco años o las que defienden cuando el debate es nacional.
Para el peronismo clásico primero está la patria, luego el movimiento y al final los hombres (o mujeres). Para el peronismo posmoderno (o sea, el kirchnerismo) primero está Cristina, después el peronismo y por último el país. Al menos, así lo dice el cuervo Larroque.
La calidad de las instituciones arranca por la tranquilidad de la gente para elegir a sus representantes. Por ello los mecanismos de selección de éstos mediante el voto popular deben ser siempre claros y preferentemente duraderos.